Normas generales | Normas para las kajiras | Algunos consejos útiles
Los celos y la posesividad han hundido a más esclavas que la desobediencia, nadie es imprescindible, ni una esclava es mejor que otra.
La virtud en el servicio y la sumisión son la meta de una esclava.
En tu collar esta el honor de tu Dueño. Tu actitud puede hacerlo tan ligero como una pluma o tan pesado como una montaña.
Los Amos Goreanos pueden ser en apariencia rudos o mal encarados pero en ningún caso son taimados, marrulleros o rencorosos. Resuelve tus disputas en privado, también en Gor hablando se entienden sus habitantes.
Abusar del poder jamás ha exaltado una virtud.
Las kajiras han de ser sutiles tanto en los modos como en sus deseos; no olvidemos el hecho de servir sin habérselo pedido su Amo un plato de LARMA que es considerado como una suplica silenciosa de la esclava para ser usada.
Sirve a tu Señor o Señora con viveza, elegancia y avidez porque tu bienestar depende de ello.
La mejor forma de aprender, es observando a las esclavas más experimentadas, pero no copiarlas, puesto que esto pondría en deshonor a su Señor. Cada kajira ha de poner su propio sello en el servicio. La mejor manera de aprender es leer las novelas y observar a los/as regulares.
Las sedas blancas han de recordar su posición y no ser excesivamente seductoras en su servicio si no se le está ofreciendo al Señor que las posee. Así mismo las sedas rojas deberán cumplir con su cometido sin olvidar que este no es un canal de sexo, se sutil, no obvia.
Cuando estés en el canal no esperes que una persona libre te pida que le sirvas, levántate, arrodíllate a sus pies y ofréceles servicio. No eres una camarera, no grites desde donde estás arrodillada si alguien necesita algo.
Bailar en Gor es una forma de expresión para la esclava, un camino para ella poder sacar al exterior sus pasiones, deseos y su amor por su Señor. Bailar es el máximo nivel demostrado por una esclava en el arte de excitar a los Señores.